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Agua que no has de beber

 

 

La escasez y la contaminación del agua dulce afectan a casi la mitad de la población mundial. La falta de controles y sistemas sanitarios adecuados en los países en vía de desarrollo son las principales causas de un problema que no tiene fronteras.

 

a carencia de agua segura que viven sufriendo más de dos millones de personas se ha convertido en uno de los principales problemas mundiales de salud pública. Por paradojal que parezca, el agua, que es suficiente y sustento de vida se ha transformado el criminal más peligroso del planeta: unas 25.000 personas mueren todos los días por utilizarla.


Casi la mitad de la población mundial, especialmente los 25 mil personas mueren todo los días en el planeta por utilizar agua contaminada

habitantes de países pobres o grupos pobres de países desarrollados, padecen enfermedades vinculadas, con un suministro de agua cada vez más escaso y contaminado de agua dulce.

Si bien existen enfermedades producidas por la escasez y otras por la contaminación del agua, ambos grupos tienden a asociarse, especialmente en zonas áridas y secas, donde los vertidos agrícolas y urbanos suelen superar la capacidad de los cursos de agua debilitados, incapaces de disolver la materia degradable y diluir la no degradable.

La situación de la calidad del agua se torna crítica en los países en desarrollo, donde se verifica la falta de controles de vertidos industriales y ausencia de alcantarillas, desagües de tormentas y plantas depuradoras.

Las enfermedades de mayor morbimartalidad relacionadas con el agua son las infecciosas. Los contaminantes biológicos que las causan incluyen una enorme variedad de bacterias,

Las actividades humanas representan una amenaza creciente contra la potabilidad del agua.

virus, protozoarios, gusanos, insectos vectores y huéspedes intermediarios de los ciclos reproductivos de microorganismos parásitos.

La actividad humana ha añadido contaminación química de amenaza creciente. Los niveles elevados de nitratos en el agua para beber pueden ser consecuencias graves - incluso mortales -, especialmente en niños menores de seis años. El uso irracional de pesticidas, en muchos casos de bajísima desagradabilidad, ha contaminado aguas superficiales y profundas en prácticamente todo el mundo, ha arruinado ecosistemas y ha transformado el agua dulce en una bebida nociva para la salud. Y el vértido inescrupuloso de metales pesados y otros productos peligrosos de uso industrial ha dejado los principales cursos de agua del mundo sin vida, ha diezmado la vida en los mares y ha ocasionado al hombre una enormidad de padecimientos tóxicos y malignos

Alberto Tolcachier

Vicepresidente de la Asociación Argentina de Medicina Ambiental, Miembro de la Red Global de Epidemiología Ambiental de la Organización Mundial de La Salud

Publicado en Planeta Verde// Green Planet /Febrero 1999